Mujeres cerveceras

Puede que el amor por la cerveza llevase a transformarlo en profesión. O puede que, después de empezar a trabajar en el sector, surgiera la pasión por la bebida a través del conocimiento. No importa el cómo, sino el hecho de que cada vez más mujeres conquistan espacio en un área aún dominado por los hombres. Pero ahora es más común verlas en el laboratorio investigando, en la fábrica produciendo, en los bares y restaurantes dando catas, en el marketing divulgando, en el bar sirviendo e informando… es cada vez más común ver mujeres cerveceras.

Y no hablamos solamente que consumen cerveza (lo que es verdad que también va en aumento), sino de trabajadoras del sector. En esta entrada, cinco mujeres cuentan su trayectoria y prueban que el mundo cervecero ofrece distintas posibilidades laborales y que ellas están cada vez mejor preparadas para actuar en los distintos puestos del universo cervecero.

Alejandra Abeijón, trabajadora en Cerveses La Pirata

Si al principio la cerveza era un interés básicamente recreativo, después la bebida pasó a ser vista por Alejandra como “ un arte a la vez que una ciencia. Sucedió en 2016, llegó el despertar, y me gustaría definirlo así porque fue ahí cuando descubrí la complejidad de sabores y aromas que te puede aportar una cerveza, además de la variedad de estilos descubiertos y por descubrir, porque la cantidad de posibilidades que existen al combinar o jugar con sólo cuatro ingredientes es inmensa. Todo esto prendió la llama de mi actual pasión por la cerveza, me hizo interesarme desde una perspectiva profesional y amar la filosofía craft”.


Con la pasión vinieron los cursos de elaboración, presenciales y online, la formación de manera autodidacta, la graduación en química enfocada al sector cervecero y el máster en ciencia y tecnología cervecera. “Durante este máster realicé prácticas profesionales en Cerveses La Pirata y cuando éstas acabaron me ofrecieron un puesto en la fábrica que acepté sin dudarlo”, recuerda Alejandra, que trabaja en el área de producción-calidad de la fábrica. “Nos encargamos de fabricar el mosto, seguir la fermentación y realizar los procesos pertinentes durante y al finalizar ésta, envasar la cerveza, llevar a cabo diversos controles de calidad durante diferentes etapas del proceso”.

Cuáles son los principales desafíos de tu trabajo? La continua evolución y desarrollo del sector cervecero, que me obliga a mantenerme actualizada en cuanto a bibliografía o nuevos estilos, a cultivar el paladar probando más y más cervezas, a plantearme diferentes enfoques… Otro gran desafío es el gran aumento en cuanto a calidad que ha experimentado el sector durante los últimos años, esto es algo muy bueno porque se supone que este incremento es el resultado de que estamos haciendo la cosas con más conocimiento y mejorando nuestras técnicas.

Como mujer se me presentan otro tipo de desafíos, me gustaría resaltar el ‘como mujer’ y no ‘como cervecera’, porque no creo que sea una cuestión aislada del sector de la cerveza sino un problema estructural, incrustado en la sociedad. Aún así me gustaría hacer uso de este pequeño espacio en el cual tengo voz para denunciar que lamentablemente aún existe marketing y publicidad cervecera sexista, aún hay gente que le hace una pregunta técnica a un compañero pensando que va a saber más porque es un hombre, aún existe la creencia de que las cervezas ‘fuertes’ no son cosa de mujeres y aún existe la creencia de que por ser mujer no te puedes dedicar a la cerveza profesionalmente. Sin embargo, me he encontrado con muchas compañeras, profesionales del sector, mujeres fuertes e independientes que aportan su granito de arena para que esto cambie y que demuestran día a día que la cerveza también es una cuestión de mujeres.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo? Me gusta mucho la importancia del trabajo en equipo, pienso que la comunicación con tus compañeros y el intercambio de conocimientos son la clave para un buen resultado. También destacaría el buen rollo que existe en el mundo cervecero, la gente es muy abierta, hay compañerismo más que competitividad y eso se nota en las ferias o festivales, por ejemplo, o en la gran cantidad de colaboraciones que existen entre cerveceras.

Aurora Pérez-Seoane, socia de la tienda Labirratorium

Viajar por Europa y Estados Unidos transformó el interés de Aurora por la cerveza en una “auténtica pasión y se me abrió un mundo cervecero que es en parte ‘culpable’ de que trabaje ahora en el sector”. A finales de 2008, al volver de EEUU, ella empezó a echar de menos algunos estilos y empezó a buscar cervezas parecidas en España. “Comprábamos algunas para consumir en casa, yendo a fábricas directamente a por ellas porque no había distribución, y fue entonces cuando mi chico y yo pensamos que sería buena idea distribuir algunas marcas aunque fuera como hobby para que llegasen a más sitios”. Así surgió la distribuidora Cervezas La Guindalera y después la tienda online Lúpulo a Mansalva. Luego vino el trabajo en un bar especializado y surgió la invitación para formar parte de Labirratorium.

La formación de Aurora empezó de manera autodidacta con los pocos recursos que había. “En cuanto pude lo primero obtuve el primer nivel del Cicerone, fui, creo, la primera en España, ahora por suerte se está empezando a extender este título en nuestro país, me parece una certificación importante para todos los que trabajamos en el sector”. En 2014 vino el  curso de Especialización en Elaboración de Cerveza de la Universidad de Alicante y en 2016 el título de BJCP. Puede parecer una formación completa, pero ella afirma: “me siguen faltando conocimientos de la parte empresarial, pues para llevar una tienda no sólo hay que saber de cerveza. Esto me parece lo más complicado y menos interesante pero totalmente necesario”

¿Cuáles son los principales desafíos? El de tener que seguir la rueda de lo que va demandando el cliente y que salgan los números a final de mes. Las tiendas tenemos muy complicado el tema de márgenes, somos el último eslabón de la cadena y el precio final no podemos subirlo demasiado.  (…) Luego está el tema de cómo está cambiando el consumo, de cuando empezó la tienda hace seis años a ahora es una locura, porque aunque ha aumentado mucho la demanda también ha crecido mucho el tipo de consumidor que sólo quiere tachar cervezas de su lista y probar sólo lo nuevo. Esto hace llevar un ritmo de rotación frenético y en cierto modo absurdo. Y aunque intentamos no volvernos locos con esto al final es difícil encontrar la estabilidad, pero confiamos en que llegará tarde o temprano. Al final este mercado ha crecido de manera demasiado rápida y falta que se asienten muchas cosas.

¿Qué es lo que más te gusta? Lo mejor de trabajar en una tienda es que podemos atender a los clientes con calma y de una manera muy personalizada, intentando que disfruten el rato que pasan allí y ver que agradecen mucho un trato así. Además en nuestra tienda está el tema de las actividades formativas, catas, cursos, eventos… Eso nos obliga a estar al día, a seguir formándonos y formando a la gente, en concreto es lo que más me gusta del trabajo. Cuando salen de tu tienda y te dicen que es una de las mejores catas en las que han estado y se emocionan con lo aprendido, eso es de lo más gratificante que hay.

Cristina Hernández, cofundadora y directora creativa de Crisiscreativa

Cristina no se dedica exclusivamente al mundo de la cerveza, pero sí que actúa en él. Diseñadora desde 2006, empezó en este universo probando cervezas belgas y alemanas, y posteriormente pasó a incluir paradas cerveceras en sus viajes.Cuanto más conocía del mundo de la cerveza artesana más me atraía la parte de branding y diseño relacionada con el sector: las posibilidades de desarrollo de una marca, el packaging, el merchandising relacionado… De esa forma, cuando los chicos Laugar decidieron profesionalizar su marca p nos llamaron a nosotros, y hasta hoy. Por otro lado, como diseñadora, puedo trabajar (y trabajo) con sectores muy variados, forma parte de la profesión. Pero es cierto que, cuando algo te gusta, es más fácil que de forma natural te fijes más y acabes sabiendo más que sobre otros temas”.

Según Cristina, el trabajo inicial con Laugar tenía como principal objetivo “profesionalizar y poner en orden toda su imagen”. Contratar una mujer para el diseño no representó un acercamiento a una imagen visual más femeninas: “Los animales y los zombies ya estaban ahí e iban a quedarse, porque eran ya una seña de identidad reconocible y que funcionaba. No es una cuestión de gustos, es una cuestión de qué es lo más adecuado para la marca. Eso es lo importante, entender que cada marca tiene unas características y un lenguaje propio. Nosotros también trabajamos con Basquery y con Drunken Bros y cada línea de diseño es completamente diferente pero adecuada a su marca y a su público”, explica.

Antes las publicidades y etiquetas de algunas marcas llegaron a ser misógenas, pero ya no hay más espacio para esto en el mercado – y en ninguna parte. “Soy mujer y soy muy consciente del momento en que vivimos y lo que puede llegar a transmitir un diseño y para mí, ser coherente con mis principios es fundamental. De hecho, siempre que puedo, intento asesorar a nuestros clientes en ese tema, ya no sólo como profesional, sino como mujer y consumidora”.

Cuáles son los desafíos? Los desafíos son muy similares a los que podríamos encontrar en otro tipo de proyectos, pero quizás el mayor handicap es la exigencia autoimpuesta, ya que al ser algo que me gusta y que conozco tanto, siempre quiero hacer lo mejor, lo nunca visto… Y eso muy difícil porque en el mundo del branding especializado en cerveza artesana hay muchísimo nivel y ya si miras al mercado internacional, ves auténticas maravillas.

Qué es lo que más te gusta? Sí que reconozco que lo que más me gustaría es poder participar en el diseño y creación de una marca desde cero. Ayudar a definir la personalidad y diseñar sus señas de identidad y packaging desde el principio. Hasta ahora las  marcas de cerveza con las que trabajamos ya tenían su personalidad creada y hemos continuado o trabajado sobre una trabajo previo. Así que si alguna marca de cerveza en ciernes busca estudio, ya sabe…

Paula Yunes – socia de la Brasserie Atrium

La cerveza ya era tema de los trabajos en la carrera de Marketing. Después vinieron los cursos de sommelier de cervezas y maestro de estilos y luego el curso de producción en micro-cervecerías. Esta es la trayectoria de la socia de la marca belga Brasserie Atrium, la brasileña Paula Yunes, que se mudó de Brasil a Bélgica para transformar su sueño en realidad. En la maleta, además de la formación, trajo una larga experiencia en el sector: trabajó en un web y club de cervezas, después actuó en Lorch Importadora, presentó el programa de televisión ‘Cervejantes’ y se convirtió en embajadora de la marca Way en Sao Paulo.

“Más o menos por esta época organizamos un viaje cervecero por Bélgica para visitar monasterios trapenses, entre otras cosas. Conocimos a mucha gente y mi marido (entonces novio), Val, fue invitado a trabajar en Fantôme. (…) Empezamos a considerar la mudanza a Bélgica para estudiar cerveza”, recuerda.

La pareja se mudó en junio de 2016 y, después de una experiencia de ocho meses en una fábrica local, ella empezó a dedicarse al propio negocio. La idea inicial era estudiar en Bélgica y volver a Brasil para abrir la fábrica, pero los planes cambiaron en el camino.

Después de invertir mucho tiempo y esfuerzo, ellos empezaron a fabricar en el local en octubre último y en diciembre han abierto el taproom. “Conociendo bien la región, hicimos un proyecto específico para ella, con una gran inauguración y formaciones, eventos, para desarrollar la región en el sentido artesano que conocemos y nos encanta. Por esto, nuestro nombre es Atrium, que significa atrio, hall de entrada”.

En un pequeño negocio, toca hacer un poco de todo, pero Paula se dedica principalmente al marketing, eventos, web y RRSS, estrategias comerciales, desarrollo de nuevas recetas, etc.

¿Cuál es el principal desafío? “Dividirme entre la producción, oficina y taproom, o sea, dar cuenta de todo al mismo tiempo”

¿Qué es lo que más te gusta? “Planear, pensar en las estrategias, eventos que vamos a organizar y en los que vamos a participar y hacer nuevas recetas”.

Lorena Bazán – Directora del Barcelona Beer Challenge

La cerveza se consumía en casa para acompañar algo de picar, pero el punto de inflexión vino en 2008, al conocer un sitio con carta de cervezas. A partir de ahí, la pasión de Lorena por la bebida ha ido en aumento y en 2013 se convirtió en un negocio: el espacio de venta y degustación Flor de Llúpo, administrado por ella y su pareja.

Para llevar ese espacio que tenía como objetivo promover la cultura cervecera, Lorena invirtió en su formación: catas, visitas a fábricas, viajes, lecturas, cursos de administración de empresas, comunicación, idiomas, atención al cliente, nutrición, gestión de eventos. etc. “Todo ello sumado, al final ha conformado la profesional ‘en prácticas’ que abrió en 2013 Flor de Llúpol para defenderlo con éxito durante cinco años, con a la inestimable ayuda de mi socio Juanjo, y me ha llevado al punto actual donde tengo la suerte de trabajar con la empresa más importante de organización de eventos de todo el país.  En estos momentos además, estoy matriculada en un curso Cicerone Certification Program y tengo previsto estudiar mucho más”.

Además de encargada de la administración de Beer Events, directora del Barcelona Beer Challenge y coordinadora de  los acreditados en el BBF, Lorena tiene dos proyectos personales en marcha: “FdL Beer Project, que esperamos sea la evolución de nuestra primera empresa, donde queremos trabajar la cultura cervecera ‘para llevar’ nuestros conocimientos sobre la materia donde nos requieran. El otro es mi aportación altruista al colectivo de mujeres cerveceras Pink Boots Society  en el que participo activamente desde hace un par de años sobre todo dinamizando y coordinando acciones del grupo, del que soy actualmente vicepresidenta”.

¿Cuáles son los principales desafíos? Los plazos y el volumen. La magnitud del festival impresiona aún más desde dentro! Llegar a todo a tiempo, con excelencia… la constancia/diligencia es la clave para ofrecer: novedad, calidad, buen ambiente, servicios, cultura.

¿Qué es lo que más te gusta? Ese mega-mix de necesidades y la efervescencia del sector es la pasión por lo que hago.

Larissa

Periodista y beer sommelière residente en Madrid desde 2011.

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