Entrevista a Ernesto Huete, de Yria

Creatividad e innovación son palabras-clave en cualquier negocio, incluso en el cervecero, donde, después de años de consumo de lagers industriales, el cliente se ha cansado, ha probado cosas nuevas y pide más. En esta entrevista, el maestro cervecero de Yria, Ernesto Huete, cuenta como su filosofía de “nunca es lo suficiente” hizo de él no sólo uno de los pioneros en la fabricación de cerveza artesana en España como también un empresario de éxito.

Después de un 2017 lleno de novedades, como la inauguración del bar Falken en Vitoria – del que es socio-, el lanzamiento de la marca de destilados Sackman y el I Mini Festival Internacional Chinaski, Ernesto apuesta por la consolidación en este año, aunque siempre deja la puerta abierta a nuevos proyectos, como el U.F.O Fest., festival que se celebra en la fábrica de CCVK los días 21 y 22 de abril.

El gran diferencial de U.F.O. está en la presencia de marcas de fuera, algo poco visto en los festivales de la capital. “En los eventos de aquí están las cervezas de aquí. Hacía falta  a lo mejor alguien que tuviera la inquietud de traer cerveceros de fuera. El negocio de la cerveza funciona mucho con el sexto grado. Alguien como nosotros que hemos estado tantos años trabajando en tantos sitios, hemos creado una red de contactos y la idea básica es ponerlos en valor ahora. Queremos que el festival ocupe este hueco que quizá estaba por ocupar”.

Entre las marcas presentes estarán Brewski, Kernel Brewery, Proclamation, De Molen. ¿Hay en Madrid demanda para un evento tan freak como este? “Esto lo sabremos”, dice él. Pero parece ser que sí, al final, se han agotado los abonos de dos días más de tres meses antes del evento – todavía bar Falken en Vitoria. “UFO y el Festival Internacional Chinaski son eventos diferentes, pero la filosofía es la misma: ocupar un espacio que queda libre. Este complejo de ¿por qué en Barcelona ocurren tantas cosas y en Madrid todavía no?’ Alguien tiene que hacerlo y como nadie lo hace hasta ahora, lo hacemos nosotros y veremos que pasa, porque público hay y en Madrid hay una escena ya consolidada”, justifica.

Y en su trayectoria profesional en el mundo de la cerveza, Huete es así: siempre anticipándose a la demanda del mercado. Empezó a hacer cerveza en casa en 2003, después de una temporada haciendo un máster en Bélgica, y en 2010 sacó la primera cerveza oficial de la marca Yria como nómada, un estilo de producción aún poco conocido por aquí en esta época. “Di muchas vueltas de como arrancar un negocio de cerveza en España (…) y me fijé en el sistema del norte de Europa, que estaban haciendo gipsy, que en España no existía esto porque nos gusta la propiedad. Al final conseguí que me abrieran la puerta en Tyris, y de ahí salió la primera Yria”.

Vender la cerveza producida no era fácil, pero Huete no pensó en desistir. Todo lo contrario, transformó el desafío en oportunidad. “Un día, hablando con Fernando de Domus, él me dijo: ‘yo estoy siempre en la fábrica, no puedo salir a vender’. Yo dije que estaba vendiendo mi cerveza y podía vender la suya también. Luego hablé con Dougall’s que también estaba empezando y empezamos a vender cerveza de otros y empezamos a hacer una distribuidora que en Madrid no existía”.

De ahí, pasar a la importación fue un paso natural y hoy entre las marcas que mueven por Madrid están Kernel, Magic Rock, Wild Beer, Brewski, Hitachino, Bierol, Cr/Ak, Ayinger, Oud Beersel, etc.

En estos ocho años desde la arrancada oficial, siempre acompañado de Ani (su mujer y compañera de negocios), Huete sacó más de 30 cervezas de la marca Yria, abrió el bar Chinaski con su socio Antonio en el barrio de Lavapiés, desarrolló la feria de Noblejas y montó todos los otros proyectos que mencionó al principio. “En 2017 decidimos dar un cambio a Yria y empezamos un crowdfunding para conseguir inversores. Conseguimos dinero y queríamos hacer una fábrica grande, pero al final decidimos que no podíamos hacer todo, así que abandonamos la fábrica en Noblejas y decidimos volver a ser gypsis y hacer la distribución”.

Pero nada de acomodarse. Uno de los pasos es expandir la actuación en la península ibérica. “Ahora mismo mi objetivo principal es la distribución porque pienso que en el mundo craft se ha creado un montón de redes de productores de calidad, pero quizá no hay tanta red de distribuidores profesionales. Hay, pero no hay tantos quizá como sería necesario para que el mundo creciera”.

Sobre el mercado del país vecino, Huerte es categórico. “La mayoría de los españoles siempre miramos al norte de Europa, pero yo creo que Portugal tiene un potencial que tiene que explotar”. Y este mercado él lo conoce bien, pues Yria hizo colaboraciones con Mean Sardine, Letra y Oitava Colina, como contamos en este artículo sobre la cerveza portuguesa. “Para nosotros las colaboraciones son fundamentales para la sinergia, para entrar en un mercado como el portugués en que la gente valora tanto lo local, es importante entrar de la mano de productores locales y a parte aprendemos”.

Fabricando en 8ª Colina

Y cuando parecía que empezaba a poner límites a la cosa, el cervecero va más allá: “Y de hecho en Brasil va a ser igual, vamos ir a Brasil a hacer birra”. Pero esto es historia para los próximos capítulos que, como podéis ver, serán bastante movidos.

Si estás por Madrid entre los días 02 y 04 de febrero, Yria celebrará sus ocho años en Chinaski. Puedes encontrar más info aquí.

Larissa

Periodista y beer sommelière residente en Madrid desde 2011.

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